Voices From The Community | Spinal Cord Injury & Paralysis

Cómo el trabajo remoto me abrió puertas después de mi lesión (y cómo aprendí a cambiar sin culpa)

Written by Gretchelle Dilán, PhD | Jan 13, 2026 6:46:56 PM

Cuando tuve mi lesión medular, mi vida se detuvo de golpe. Yo ya era psicóloga, amaba mi profesión y siempre he sido trabajadora, independiente y movida por propósito. Pero de un día para otro mi cuerpo cambió y, con él, mi manera de moverme por el mundo. Fue un desafío emocional, pero descubrir que el entorno laboral no está pensado para personas con discapacidades motoras: rampas que no sirven, distancias eternas, accesos imposibles fue y es aún muy frustrante. A veces el reto no es el trabajo, sino todo lo que hay alrededor del trabajo.

Algo importante que quiero dejar claro es que el trabajo remoto no apareció mágicamente. Yo lo busqué. Lo necesité. Económicamente, porque la vida sigue, y mentalmente, porque trabajar me da sentido, estructura y la sensación de seguir siendo útil. No podía quedarme esperando a que el mundo se adaptara a mí; tuve que moverme para crear mis propias oportunidades.

Desde mi casa construí el espacio que necesitaba para continuar. Adapté mis horarios, organicé mi lugar de trabajo y retomé mi rol como psicóloga. Y luego, con el tiempo, me especialicé en terapia de pareja y sexología, dos áreas que estudié después de la lesión. Hoy, como mi propia jefa, vivo completamente de mi trabajo en línea: mi consulta, mis talleres, mis cursos y mi videolibro gratuito “¿Me quedo o me voy de la relación?”.

Una de las cosas que más agradezco del trabajo remoto es que mi trabajo se valida por lo que hago, no por cómo me veo. Mi silla de ruedas es parte de mí, pero no define la calidad de mi terapia. Y aunque es cierto que la discapacidad puede volverse “invisible” en cámara, yo soy partidaria de ir de frente. No creo en esconder lo que somos. Pero también entiendo que cada cual necesita su tiempo.

Porque vamos a hablar claro: los cambios físicos duelen. Adaptarte a un cuerpo distinto no es lineal ni fácil. No hay nada de vergonzoso en necesitar una transición. Por eso siempre digo: si el trabajo remoto te ayuda a ajustar tus emociones, a sentirte más seguro o a recuperar estabilidad mientras entiendes tu nueva realidad… úsalo. No seas tan duro contigo. Las transiciones existen para acompañarnos, no para juzgarnos.

En este camino aprendí a:

  • Poner límites porque trabajar desde casa no significa estar disponible siempre.
  • Hablar claro sobre mis necesidades para que la terapia fluya sin tensión ni explicaciones incómodas.
  • Pedir accesibilidad digital porque las plataformas también deben adaptarse a nosotros.

Y todo esto sin olvidar que tenemos derechos: herramientas accesibles, trato digno, adaptaciones razonables y la libertad de trabajar sin esconder nuestra realidad.

Hoy puedo decir que trabajar no fue solo una necesidad económica: fue una decisión vital. Me ayudó a sostenerme, a reconstruirme y a recordar que sigo siendo útil, capaz y valiosa.

Si tú también estás en una transición física, sé amable contigo. Da pasos, aunque sean pequeños. Y si el trabajo remoto te sirve como puente, úsalo sin culpa. Adaptarte también es una forma de valentía.