La tecnología no lo cambia todo, pero sí puede cambiar mucho

La tecnología muchas veces se presenta como algo revolucionario que supuestamente resolverá todos los problemas de la vida. Pero la realidad es más simple y honesta: la tecnología no lo cambia todo. No devuelve la libertad completa, no elimina todas las limitaciones y no sustituye las realidades físicas que algunas personas enfrentamos. Sin embargo, sí puede hacer algo muy importante: hacer la vida un poco más fácil, más autónoma y manejable.

Blog de marzo

En mi caso, como usuaria de silla de ruedas, he aprendido a valorar muchísimo esos pequeños avances que para otras personas pueden parecer detalles.

Por ejemplo, algo que utilizo todos los días en mi casa es Alexa. No es una tecnología nueva; de hecho, ya lleva bastantes años en el mercado y hoy se considera parte de lo que conocemos como hogares inteligentes. Pero, aun siendo una tecnología relativamente “vieja” en el mundo digital, sigue siendo increíblemente útil.

Con Alexa puedo prender o apagar luces, poner música, pedir recordatorios, manejar algunos equipos del hogar o hacer listas de tareas únicamente con mi voz. Para muchas personas esto puede parecer simplemente comodidad tecnológica, pero cuando tienes movilidad limitada, poder controlar tu entorno sin tener que moverte constantemente representa algo muy valioso.

No significa que ahora todo sea fácil. No significa que la tecnología elimine las barreras físicas. Pero sí significa que algunas cosas se vuelven más manejables y que uno puede tener más control sobre su propio espacio.

Y mientras estas tecnologías del hogar ya forman parte de nuestra vida cotidiana, también existen desarrollos más avanzados que están cambiando la realidad de muchas personas con lesiones de la médula espinal.

Una de las áreas más prometedoras es la de las interfaces cerebro-computadora, tecnologías diseñadas para interpretar señales del cerebro y convertirlas en comandos digitales. Esto abre la posibilidad de que una persona controle una computadora, mueva un cursor o maneje ciertos dispositivos únicamente mediante su actividad cerebral.

También están los exoesqueletos robóticos, que permiten a algunas personas con lesión medular ponerse de pie y caminar con asistencia mecánica. Aunque todavía son tecnologías costosas y en desarrollo, representan avances importantes en el campo de la rehabilitación y la movilidad.

Pero hay algo muy importante que muchas veces olvidamos: la tecnología no surge en el vacío.

Gran parte de la innovación tecnológica nace precisamente de las necesidades que las personas expresan. Cuando las comunidades hablan de sus limitaciones, cuando los pacientes explican qué les dificulta la vida diaria, cuando las personas con discapacidad participan en conversaciones sobre la accesibilidad, los desarrolladores y científicos obtienen información valiosa para crear soluciones reales.

Por eso es importante que no nos quedemos al margen. Debemos participar en las conversaciones, expresar nuestras necesidades y mantenernos atentos a los desarrollos tecnológicos que surgen.

La tecnología no va a resolverlo todo. Pero cuando las personas participan, opinan y se involucran, puede convertirse en una herramienta poderosa para mejorar la calidad de vida de muchos.

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About the Author - Gretchelle Dilán, PhD

Gretchelle Dilán, PhD vive en Puerto Rico con una lesión de la médula espinal. Ella es una psicóloga industrial y es la escritora de los blogs en español para la Fundación Reeve. Suscríbete a nuestros blogs en español para informarte sobre temas de interés como el empleo, la salud mental, la investigación, las experiencias diarias y más.

Gretchelle Dilán, PhD

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