En el cerebro, el hipotálamo controla la temperatura corporal a través del sistema nervioso autónomo. Esa es la parte del sistema nervioso que ejecuta las funciones automáticas del cuerpo, como la respiración, los latidos cardíacos, el funcionamiento de los riñones y del hígado, entre otras.
El cuerpo regula la temperatura sin que uno se dé cuenta. Si la piel se siente demasiado caliente, se enviará más sangre a la superficie de la piel para enfriarla, de manera muy similar a cuando las mejillas se enrojecen al tener fiebre. Si la piel se siente demasiado fría, se envía más sangre a los órganos internos para mantenerlos funcionando correctamente. El cuerpo responde al frío tiritando para generar calor interno.
El funcionamiento muscular también desempeña un papel en la regulación de la temperatura interna del cuerpo. Cuando los músculos se mueven, se produce calor corporal. Con las dificultades para percibir la temperatura y la disminución de la función muscular, los sistemas que regulan la temperatura no funcionan tan bien.
Cualquier enfermedad o lesión del sistema nervioso puede provocar que un niño no sea capaz de controlar internamente la temperatura de su cuerpo. Esto se denomina termodisregulación.
Hay muchas consecuencias que pueden resultar de la falta de monitoreo de la temperatura del medio ambiente de su hijo o hija, tanto dentro como fuera del hogar:
Sugerencias para ayudar a regular la temperatura de un niño con problemas neurológicos:
Llamar al 911 si se presentan cambios mentales u otros problemas de salud serios, como se enumeran en los gráficos a continuación. Se requerirá tratamiento médico.
El enfriamiento debe hacerse con rapidez. El calentamiento puede tomar más tiempo. En algunos niños/adolescentes, el sueño reprograma el cerebro para ayudar a regular la temperatura corporal. Los mejores tratamientos son la prevención y la planificación anticipada.