Cómo controlar los cambios de temperatura corporales y ambientales en niños con parálisis
En el cerebro, el hipotálamo controla la temperatura corporal a través del sistema nervioso autónomo. Esa es la parte del sistema nervioso que ejecuta las funciones automáticas del cuerpo, como la respiración, los latidos cardíacos, el funcionamiento de los riñones y del hígado, entre otras.
El cuerpo regula la temperatura sin que uno se dé cuenta. Si la piel se siente demasiado caliente, se enviará más sangre a la superficie de la piel para enfriarla, de manera muy similar a cuando las mejillas se enrojecen al tener fiebre. Si la piel se siente demasiado fría, se envía más sangre a los órganos internos para mantenerlos funcionando correctamente. El cuerpo responde al frío tiritando para generar calor interno.
El funcionamiento muscular también desempeña un papel en la regulación de la temperatura interna del cuerpo. Cuando los músculos se mueven, se produce calor corporal. Con las dificultades para percibir la temperatura y la disminución de la función muscular, los sistemas que regulan la temperatura no funcionan tan bien.
Cualquier enfermedad o lesión del sistema nervioso puede provocar que un niño no sea capaz de controlar internamente la temperatura de su cuerpo. Esto se denomina termodisregulación.
Hay muchas consecuencias que pueden resultar de la falta de monitoreo de la temperatura del medio ambiente de su hijo o hija, tanto dentro como fuera del hogar:
- Sudoración excesiva, que da lugar a deshidratación
- Falta de sudoración, que da lugar al sobrecalentamiento del cuerpo
- Sudoración nocturna mientras el cuerpo intenta regularse solo
- Intolerancia al calor o el frío
- Mareos y desmayos
- Fatiga y debilidad
- Rubor o escalofríos
- Confusión mental
- Frecuencia cardíaca rápida
- Irritabilidad, rabietas, cambios de conducta
- Menor estado de alerta u otros cambios en la actividad mental

Sugerencias para ayudar a regular la temperatura de un niño con problemas neurológicos:
- Poner ropa en capas, más en temperaturas más frescas, menos en temperaturas más cálidas. Vestirse para el clima.
- Buscar o crear sombra con un parasol.
- Dar bebidas con agua fresca si el clima es cálido, y con agua templada si el clima es frío, para mantener la hidratación y según lo permita el programa de control de la vejiga. Consultar al profesional de la salud del niño para ver si pueden usarse líquidos con electrolitos (no todos los niños pueden tolerarlos). Evitar las bebidas con alto contenido de azúcar.
- Controlar el medio ambiente: en clima cálido, usar ventiladores, aire acondicionado, toallas húmedas frías o ropa refrescante; en clima fresco, regular el termostato en una temperatura cómoda; usar mantas; cubrir todas las partes del cuerpo excepto el rostro; usar una manta debajo del equipo dispersor de presión cuando está en silla de ruedas, ya que ese equipo puede conservar el frío. Monitorear las fluctuaciones de temperatura, como sentarse junto a ventilaciones, rayos de sol o chimeneas, que pueden provocar que un lado del cuerpo esté demasiado caliente o demasiado frío. Enfriar o calentar los vehículos antes de ingresar.
- Recomendar y brindar movimiento manual de las extremidades para estimular la generación de calor en los músculos internos.
- Monitorear para detectar síntomas como mejillas ruborizadas, respiración acelerada, mareos o cambios de conducta.
Llamar al 911 si se presentan cambios mentales u otros problemas de salud serios, como se enumeran en los gráficos a continuación. Se requerirá tratamiento médico.
El enfriamiento debe hacerse con rapidez. El calentamiento puede tomar más tiempo. En algunos niños/adolescentes, el sueño reprograma el cerebro para ayudar a regular la temperatura corporal. Los mejores tratamientos son la prevención y la planificación anticipada.
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